El Vaticano invita a la cautela sobre el «caso de las diaconisas»

El Vaticano invita a la cautela sobre el «caso de las diaconisas»

El Sustituto de la Secretaría de Estado, Becciu, cuenta la reacción de Francisco a lo que los medios de todo el mundo escribieron: «Me llamó por teléfono sorprendido». El padre Lombardi: «Hay que ser honestos: el Papa no dijo que tenga intención de introducir una ordenación diaconal de las mujeres». El gran peligro del clericalismo
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El Vaticano invita a la cautela sobre el «caso de las diaconisas»

13/05/2016
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO
 «El Papa me llamó por teléfono sorprendido sobre las… ¡diaconisas! Está pensando en una comisión. ¡No saquemos conclusiones apresuradas!». En el espacio de un «tuit», el arzobispo Angelo Becciu, Sustituto de la Secretaría de Estado, comunicó la reacción de Francisco frente a la manera en la que los medios de comunicación dieron la noticia sobre su disponibilidad para discutir el argumento. Se hizo pensar que su idea de profundizar el argumento (como respuesta a una pregunta) era dar «luz verde» a la ordenación diaconal de las mujeres.

También interviene con un comentario el director de la Sala de Prensa vaticana, el padre Federico Lombardi: «Se trata de una bellísima conversación que el Papa tuvo con las Superioras de las religiosas de diferentes partes del mundo. Muy bella y que anima a las mujeres y, en particular, sobre las mujeres consagradas a la vida de la Iglesia, y también sobre sus tareas en posiciones importantes en los dicasterios cuando no implique la ordenación».

«Suscitó mucho ruido —continúa el portavoz vaticano— el hecho de que el Papa, al responder a una pregunta, haya hablado de una comisión para estudiar la cuestión del diaconato de las mujeres. Es una cuestión sobre la que se ha hablado mucho, incluso en el pasado, y que nace del hecho de que en la Iglesia antigua había mujeres llamadas diaconisas, que se ocupaban de  ciertos servicios en la comunidad. También ha habido muchos estudios históricos al respecto, y el Papa hizo alguna alusión a ellos».

«Además —dijo Lombardi—, hay un documento importante de 2002 de la Comisión Teológica Internacional que ha hablado sobre ello. El Papa dice que piensa constituir una comisión que retome estas cuestiones para verlas con mayor claridad. Pero hay que ser honestos: el Papa no dijo que tiene la intención de introducir una ordenación diaconal de las mujeres, y mucho menos habló sobre la ordenación sacerdotal de las mujeres. Es más, hablando sobre la predicación durante la celebración eucarística, dio a entender que no está pensando en esto en absoluto».

De hecho, Francisco, al dialogar con las superioras religiosas puso un «candado» justamente a la posibilidad de que una mujer pueda pronunciar una homilía durante la misa. No hay ningún problema, explicó, si esto sucede en la liturgia de la Palabra, pero «en la celebración eucarística hay un problema litúrgico-dogmático, porque la celebración es una (la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística, es una unidad), y la que la preside es Jesucristo. El sacerdote o el obispo que preside lo hace en la persona de Jesucristo. Es una realidad teológico-litúrgica. En esa situación, al no existir la ordenación de las mujeres, no pueden presidir».

El Papa también insistió en lo que había dicho en otras ocasiones sobre la necesidad de dar mayor espacio a las mujeres en la Iglesia incluso en puestos de responsabilidad y de decisión. «En el liderazgo no hay problema: tenemos que seguir adelante en eso, con prudencia, pero buscando las soluciones». Y se refería con ello a todos los puestos de responsabilidad que no prevén la presencia de un sacerdote ordenado. Francisco puso ejemplos en este sentido incluso relacionados con la Curia romana. Y se verá en el futuro si al final del largo proceso de reforma o de fusión los criterios para que las mujeres, y en general los laicos, tengan un mayor espacio en la Iglesia se ponen en marcha (al contrario de lo que ha sucedido hasta hoy).

La transcripción integral del diálogo del Papa con las superioras religiosas también ayudó a dar la justa dimensión al «caso» de las diaconisas. Francisco, efectivamente, habló sobre dos «tentaciones» de las que «tenemos que cuidarnos». «La primera es el feminismo: el papel de la mujer en la Iglesia no es feminismo, ¡es un derecho! Es un derecho de bautizada con los carismas y los dones que el Espíritu ha dado. No hay que caer en el feminismo, porque esto reducirá la importancia de una mujer». Bergoglio dijo que no ve, en este momento, «un gran peligro en relación con esto entre las religiosas».

«El otro peligro, que es una tentación muy fuerte, y he hablado de ella muchas veces —añadió—, es el clericalismo. Y esto es muy fuerte. Pensemos que hoy más del 60 por ciento de las parroquias (de las diócesis no lo sé, pero solo un poco menos) no tienen el consejo para asuntos económicos ni el consejo pastoral. ¿Qué quiere decir? Que esa parroquia y esa diócesis son guiadas con un espíritu clerical, solo por el sacerdote, que no  pone en practica esa sinodalidad parroquial, esa sinodalidad diocesana, que no es ninguna novedad de este Papa. ¡No! Está en el Derecho canónico, es una obligación que tiene el párroco de tener un consejo de laicos, para y con los laicos, laicas y religiosas para la pastoral y para los asuntos económicos. Y estos no lo hacen».

Este «es hoy el peligro del clericalismo en la Iglesia», dijo el Papa. «Debemos seguir adelante y quitar este peligro, porque el sacerdote es un servidor de la comunidad, el obispo es un servidor de la comunidad, pero no es el jefe de una empresa. ¡No! Esto es importante. En América Latina, por ejemplo, el clericalismo es muy fuerte, muy marcado. Los laicos no saben qué hacer si no le preguntan al sacerdote… Es muy fuerte». El clericalismo «es una actitud negativa. Y es cómplice, porque se hace en dos, como el tango, que se baila de a dos.. Es decir: el sacerdote que quiere clericalizar al laico, a la laica, al religioso y a la religiosa; el laico que pide por favor ser clericalizado, porque es más cómodo».

Francisco, al final, contó una nécdota muy elocuente, justamente refiriéndose al caso del diaconato: «Es curioso. Yo, en Buenos Aires, tuve esta experiencia tres o cuatro veces: un párroco bueno, que viene y me dice: ‘¿Sabe? Yo tengo un laico muy bueno en la parroquia: hace esto, hace lo otro, sabe organizar, se mueve, es verdaderamente un hombre de valor… ¿Lo hacemos diácono?’. Es decir: ‘¿Lo clericalizamos?’. ‘¡No!, deja que siga siendo laico, no lo hagas diácono!’. Esto es importante. A ustedes les sucede esto, que el clericalismo muchas veces las frena en el desarrollo lícito de la cosa».

De esta respuesta, en sintonía con la que dio a La Stampa en diciembre de 2013 sobre el caso de las «mujeres cardenales» que había creado algunas expectativas, se ve claramente que entre las prioridades del Papa no está la de valorizar a las mujeres en la Iglesia instituyendo una ordenación diaconal femenina especial. Será una vía eminentemente «clerical».

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Acerca de JESÚS ANTONIO

"Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida". SAN JUAN PABLO II

Publicado el 16 mayo, 2016 en Francisco - Encuentros - Eventos, Francisco - Mensajes y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en El Vaticano invita a la cautela sobre el «caso de las diaconisas».

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