Vísperas; Domingo VI de Pascua

Vísperas
Domingo VI de Pascua

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Al fin será la paz y la corona,
los vítores, las palmas sacudidas,
y un aleluya inmenso como el cielo
para cantar la gloria del Mesías .

Será el estrecho abrazo de los hombres,
sin muerte, sin pecado, sin envidia;
será el amor perfecto del encuentro,
será como quien llora de alegría.

Porque hoy remonta el vuelo el sepultado
y va por el sendero de la vida
a saciarse de gozo junto al Padre
y preparar la mesa de familia.

Se fue, pero volvía, se mostraba,
lo abrazaban, hablaba, compartía;
y escondido la Iglesia lo contempla,
lo adora más presente todavía.

Hundidos en sus ojos la mirada,
y ya es nuestra su historia que principia,
nuestros son los laureles de su frente,
aunque un día le dimos las espinas.

Que el tiempo y espacio limitados
sumisos al Espíritu se rindan,
y dejen paso a Cristo omnipotente,
a quien gozoso el mundo glorifica. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y
lo hizo sentar en su gloria. Aleluya.

– Salmo 109 –

Oráculo del Señor a mi Señor:
“Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrados de tus pies.”

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

“Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendre, como rocío,
antes de la aurora.”

El Señor lo a jurado y no se arrepiente:
” tú eres sacerdote eterno
según el rito Melquisedec.”

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantara la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y
lo hizo sentar en su gloria. Aleluya.

Ant. 2 Habéis renunciado a los ídolos para consagraros
al Dios vivo. Aleluya.

– Salmo 113 –

No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria;
por tu bondad, por tu lealtad;
¿por que han de decir las naciones:
“dónde está tu Dios?”

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, encambio, son plata y oro,
hechuras de manos humanas:

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen;

tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan;
no tiene voz su garganta:
que sean igual los que lo hacen,
cuantos confían en ellos.

Israel confía en el Señor:
es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Los fieles del Señor confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.

Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
bendiga la casa de Israel,
bendiga la casa de Aaron,
bendiga a los fieles de Señor,
pequeños y grandes.

Que el Señor os acreciente,
a vosotros y a vuestros hijos;
benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres.

Los muertos ya no hablan al Señor,
ni los que bajan al silencio.
Nosotros, si, bendeciremos al Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Habéis renunciado a los ídolos para consagraros
al Dios vivo. Aleluya.

Ant. 3 Aleluya, la salvación y la gloria y el poder son
de nuestro Dios. Aleluya.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
Porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos.
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero.
Su esposa se ha embellecido
R. Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Aleluya, la salvación y la gloria y el poder son
de nuestro Dios. Aleluya.

LECTURA BREVE

Hb 10, 12-14

Cristo, habiendo ofrecido un solo sacrificio en expia-
ción de los pecados, está sentado para siempre a la dies-
tra de Dios, y espera el tiempo que falta “hasta que
sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies”. Así,
con una sola oblación, ha llevado para siempre a la
perfección en la gloria a los que ha santificado.

RESPONSORIO BREVE

V. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.
R. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.

V. Y se ha aparecido a Simón.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo
amará y vendremos a fijar en él nuestra morada. Aleluya.

Cántico de la Santísima Virgen María
Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo
amará y vendremos a fijar en él nuestra morada. Aleluya.

PRECES.

Oremos a Dios Padre, que resucitó a su Hijo Jesu-
Cristo y lo exaltó a su derecha, y digámosle:
Haz que participemos, Señor, de la gloria de
Cristo.
Padre justo, que por la victoria de la cruz elevaste
a Cristo sobre la tierra,
atrae hacia Él a todos los hombres.
Por tu Hijo glorificado, envía, Señor, sobre tu Iglesia
al Espíritu Santo,
a fin de que tu pueblo sea en medio del mundo
signo de la unidad de los hombres.
Conserva en la fe de su bautismo a la nueva prole
renacida del agua y del Espíritu Santo,
para que alcance la vida eterna.
Por tu Hijo glorificado, ayuda, Señor, a los que su-
fren, da la libertad a los presos, la salud a los en-
fermos
y la abundancia de tus bienes a todos los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
2016-RAP-CF-IMAGEN-PETICION-OFICIO DIVINO-003

 

A nuestros hermanos difuntos, a quienes mientras
vivían en este mundo diste el cuerpo y la sangre de
tu Hijo glorioso,
concédeles la gloria de la resurrección en el últi-
mo día.
Terminemos nuestra oración con las palabras del Se-
ñor:
Padre Nuestro ……..

ORACIÓN.Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebran-
do con amor ferviente estos días de alegría en honor
de Cristo resucitado, y que los misterios que estamos
recordando transformen nuestra vida y se manifiesten
en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

a través de Vísperas; Domingo VI de Pascua

Anuncios

Acerca de JESÚS ANTONIO

"Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida". SAN JUAN PABLO II

Publicado el 1 mayo, 2016 en El Blog de Jesús Clara, Oficio Divino - Liturgia de las Horas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en Vísperas; Domingo VI de Pascua.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: