Vísperas; Miércoles V de Pascua.

Vísperas
Miércoles V de Pascua

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.

Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.

Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 La diestra del Señor lo exaltó haciéndolo
jefe y salvador. Aleluya.

– Salmo 26 –
-I-

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa de Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
en el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

Y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 La diestra del Señor lo exaltó haciéndolo
jefe y salvador. Aleluya.

Ant. 2 Espero gozar de la dicha del Señor en el
país de la vida. Aleluya.

-II-

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No me rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia,

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Espero gozar de la dicha del Señor en el
país de la vida. Aleluya.

Ant. 3 De él todo procede, por él existe todo,
en él todo subsiste: a él la gloria por
los siglos. Aleluya.

Cántico
Col. 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles.
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio,
el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso Dios que reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así el cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 De él todo procede, por él existe todo,
en él todo subsiste: a él la gloria por
los siglos. Aleluya.

LECTURA BREVE

Hb 7, 24-27

Jesús como permanece para siempre, tiene un sacer-
docio eterno. De aquí que tiene poder para llevar a la
salvación definitiva a cuantos por él se vayan acercan-
do a Dios, porque vive para siempre para interceder
por ellos. Y a tal era presisamente el sumo sacerdote
que nos convenía: santo, sin maldad, sin mancha, ex-
cluido del número de los pecadores y exaltado más
alto que los cielos. No tiene necesidad, como los su-
mos sacerdotes, de ofrecer víctimas cada día, primero
por sus propios pecados y luego por los del pueblo.
Esto lo hizo una vez por todas, ofreciéndose a sí
mismo.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Si permanecéis en mí y si mis palabras permanecen
en vosotros, pedid todo lo que queráis, y se os dará. Aleluya.

Cántico de la Santísima Virgen María
Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si permanecéis en mí y si mis palabras permanecen
en vosotros, pedid todo lo que queráis, y se os dará. Aleluya.

PRECES.

Oremos a Cristo, que resucitó de entre los muertos
y está sentado a la derecha del Padre, y digámosle:
Cristo, que vives por siempre para interceder por
los hombres, escucha nuestra oración.
Acuérdate, Señor, de los que se han consagrado a tu
servicio,
que sean para tu pueblo ejemplo de santidad.
Concede, Señor, el espíritu de justicia a los que
gobiernan las naciones
y haz que trabajen en bien de la paz, para que
todos podamos vivir según tu ley.
Concede la paz a nuestros días
y multiplica los bienes de la tierra, para que los
pobres puedan gozar de las riquezas de tu bondad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres

2016-RAP-CF-IMAGEN-PETICION-OFICIO DIVINO-002

Cristo salvador, que con tu triunfo has iluminado el
mundo entero y con tu resurrección has dado a los
hombres una prenda de su inmortalidad,
concede la luz eterna a nuestros hermanos di-
funtos.
Terminemos nuestra oración con las palabras del
Señor:
Padre Nuestro ……..

ORACIÓN.Dios nuestro, que amas la inocencia y la restituyes
a quien la ha perdido, dirije hacia ti los corazones
de tus hijos, para que vivan siempre a la luz de la
verdad los que han sido librados por ti de las tinie-
blas del error. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

a través de Vísperas; Miércoles V de Pascua.

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Acerca de JESÚS ANTONIO

"Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida". SAN JUAN PABLO II

Publicado el 27 abril, 2016 en El Blog de Jesús Clara, Oficio Divino - Liturgia de las Horas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en Vísperas; Miércoles V de Pascua..

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