La Liturgia en la Iglesia Católica, Liturgia del Dia, Liturgia Dominical

Liturgia: Vigilia de Pascual – Domingo de Pascua: moniciones-lecturas-oración de los fieles

DOMINGO DE PASCUA

DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Sábado Santo: Misa de la Vigilia Pascual – (26 de marzo de 2016)

Nota: ofrecemos en este caso la propuesta  para la Misa de la Vigilia Pascual.

La Vigilia Pascual es la más grande de las celebraciones de la Iglesia y está llena de signos y ritos que sólo hoy se realizan. Por eso, más que nunca, insistimos en la necesidad de preparar la liturgia anticipadamente y entre todos los que tendrán una tarea específica (sacerdote, ministros, monitor, lectores, ministerio de música, monaguillos…). Una Misa bien preparada ayudará a que toda la comunidad la célebre con mayor provecho.

 

  1. PRIMERA PARTE:

Lucernario

 

Monición de Introducción a la Vigilia Pascual:

Nos reunimos bajo el cielo que ya pierde su luz, quien fue el testigo mudo de la resurrección del Señor, para conmemorar, en esta vigilia, la vida nueva que trae el Señor Jesús, que está vivo y actuante en la historia.

Estamos alrededor del fuego, como el Pueblo de Dios peregrino en el frío desierto y durante la noche el Señor lo protegía bajo la forma del fuego. Y juntos, como comunidad, esperamos la Pascua del Señor. Vamos a iniciar esta solemne liturgia con la bendición del fuego y la preparación del Cirio. Sigamos atentamente los pasos de este rito, con el cual vamos a consagrar el Cirio, que nos recordará la presencia viva de Jesús en la humanidad.

Sacerdote: Saludo de bienvenida

Nuestra historia de miedos y odios, de confusión y discordia se ha acabado.

El Hijo de Dios es el Señor de la historia con su resurrección, y viene a hacer nuevas todas las cosas.

El Dios de la vida, que ha resucitado a Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos ustedes.

Monición Bendición del fuego:

El sacerdote bendice el fuego, símbolo de cómo debe arder de alegría nuestro corazón al saber que Cristo ha resucitado.

Monición para Signación del Cirio:

 El sacerdote marca el signo de la cruz en el Cirio, y luego el año en el que vivimos, porque es en el hoy de nuestra historia donde brilla la luz del Señor resucitado. A cada una de las intervenciones del sacerdote respondemos: “Amén”.

Monición  al momento de colocar los granos de incienso:

 El sacerdote coloca cinco granos de incienso en forma de cruz en el Cirio. Estos representan las llagas del Señor, por las cuales el apóstol Tomás exclamó: “¡Señor mío y Dios mío!”. Así, el que hoy está vivo es el que ayer estuvo crucificado. Finalizada la intervención del sacerdote respondemos: “Amén”.

Monición al momento de encender el Cirio:

 El sacerdote ahora enciende el Cirio con el fuego bendecido. Este cirio es símbolo de Cristo, que con su luz ilumina nuestros pasos en la historia que hacemos con él.

Monición  Procesión del Cirio:

Vamos a entrar a la Iglesia. El Cirio con su luz guía al Pueblo de Dios, por eso va delante de nosotros, como el Pastor que guía a las ovejas. Vamos hacer tres estaciones y a cada invitación del sacerdote vamos a exclamar: “Demos gracias a Dios”. En la segunda estación, todos encenderemos nuestras velas de la luz tomada del Cirio. La Iglesia poco a poco va iluminándose y esa luz está en nuestro interior. Cantamos…

Monición antes del Pregón pascual:

Escuchemos atentamente el Pregón pascual. Este es un himno, con notas muy poéticas y llenas de belleza, que anuncia la resurrección de Cristo y los efectos que esta tiene en nuestra historia

  1. SEGUNDA PARTE:

Liturgia de la Palabra

Para la Vigilia pascual se proponen nueve lecturas: siete del antiguo Testamento y dos del nuevo. Si lo exigen las circunstancias, y por causas particulares, se puede disminuir el número de las lecturas asignadas. Ténganse al menos tres lecturas del antiguo Testamento y, en casos más urgentes, por lo menos dos, antes de la epístola y el evangelio. Nunca se omita la lectura del Éxodo sobre el paso del mar Rojo (tercera lectura).

Monición  Liturgia de la Palabra:

 Una vez que hemos apagado las velas que tenemos en nuestras manos, escuchemos la Palabra de Dios. Esta vez lo haremos con una dinámica diferente. Primero se leen las lecturas tomadas del Antiguo Testamento. Cada una tiene un salmo responsorial y al finalizar el salmo, el sacerdote hace una oración. Al final de esa oración respondemos: “Amén”.

[Lecturas del Antiguo Testamento]

Dios hizo un pacto de comunión con la creación y con Adán y Eva. Esa alianza fue rota y Dios trató siempre de recomponerla, aunque el pecado haya sido muy grave. Apiadado por el clamor del pueblo oprimido en Egipto, lo liberó y selló una alianza en el Sinaí, con Moisés. Por muchos siglos, el Señor Dios siempre buscó que haya reconciliación entre él y sus hijos. Ese es el mensaje de los profetas. La historia de la humanidad que escucharemos es ese salir constante de Dios para estar con su Pueblo, aunque este haya pecado.

PRIMERA LECTURA

Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno

Lectura del libro del Génesis 1, 1. 26-31a

Al principio creó Dios el cielo y la tierra.

Y dijo Dios:

—«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.»

Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.

Y los bendijo Dios y les dijo:

—«Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»

Y dijo Dios:

— «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.»

Y así fue.

Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 32, 4-5. 6-7. 12-13. 20 y 22. (R.: 5b)

  1. La misericordia del Señor llena la tierra.

La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

  1. La misericordia del Señor llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos; encierra en un odre las aguas marinas, mete en un depósito el océano.

  1. La misericordia del Señor llena la tierra.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres.

  1. La misericordia del Señor llena la tierra.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

  1. La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Sacerdote: oración al final de la primera lectura.

SEGUNDA LECTURA

El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Lectura del libro del Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:

—« ¡Abrahán!»

Él respondió:

—«Aquí me tienes.»

Dios le dijo:

—«Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moría y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

—« ¡Abrahán, Abrahán!»

Él contestó:

—«Aquí me tienes.»

El ángel le ordenó:

—«No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:

—«Juro por mí mismo —oráculo del Señor—: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial: Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11 (R.: 1)

  1. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.

  1. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

  1. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

  1. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

 

Sacerdote: oración al final de la segunda lectura.

TERCERA LECTURA

Los israelitas en medio del mar a pie enjuto

Lectura del libro del Éxodo 14, 15—15, 1

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés:

—« ¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»

Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa, y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.

Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.

Y dijo Egipto:

—«Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.»

Dijo el Señor a Moisés:

—«Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.»

Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar.

Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó.

Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.

Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor:

[No se dice palabra de Dios. Nuestra propuesta es que el ministerio de música haga este salmo en forma de canto, el cual es muy hermoso]

Salmo responsorial: Ex 15, 1-2. 34. 5-6. 17-18 (R.: la)

  1. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.

  1. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

El Señor es un guerrero, su nombre es «Yahvé». Los carros del Faraón los lanzó al mar, ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.

  1. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Las olas los cubrieron, bajaron hasta el fondo como piedras. Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible, tu diestra, Señor, tritura al enemigo.

  1. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos. El Señor reina por siempre jamás.

  1. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Sacerdote: oración al final de la segunda lectura.

CUARTA LECTURA

Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor

Lectura del libro de Isaías 54, 5-14

El que te hizo te tomará por esposa; su nombre es Señor de los ejércitos.

Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.

Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, repudiada —dice tu Dios—.

Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.

En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero —dice el Señor, tu redentor—.

Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no airarme contra ti ni amenazarte.

Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia, ni mi alianza de paz vacilará —dice el Señor, que te quiere—.

¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada!

Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas.

Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos.

Tendrás firme asiento en la justicia.

Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer; y lejos del terror, que no se te acercará.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial: Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b (R.: 2a)

  1. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, y me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

  1. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

  1. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

  1. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

 

Sacerdote: oración al final de la segunda lectura.

QUINTA LECTURA

Venid a mí, y viviréis; sellare con vosotros alianza perpetua

Lectura del libro de Isaías 55, 1-11

Así dice el Señor:

«Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.

¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?

Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.

Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis.

Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David: a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones; tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti; por el Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te honra.

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—.

Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.

Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 3)

  1. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

El Señor es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

  1. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.

  1. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»

  1. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

 

Sacerdote: oración al final de la segunda lectura.

 

SEXTA LECTURA

Caminad a la claridad del resplandor del Señor

Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32—4, 4

Escucha, Israel, mandatos de vida; presta oído para aprender prudencia.

¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que estés contaminado entre los muertos, y te cuenten con los habitantes del abismo? Es que abandonaste la fuente de la sabiduría.

Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre.

Aprende dónde se encuentra la prudencia, el valor y la inteligencia; así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, la luz de los ojos y la paz.

¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes?

El que todo lo sabe la conoce, la examina y la penetra.

El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; el que manda a la luz, y ella va, la llama, y le obedece temblando; a los astros que velan gozosos en sus puestos de guardia, los llama, y responden:

«Presentes», y brillan gozosos para su Creador.

Él es nuestro Dios, y no hay otro frente a él; investigó el camino de la inteligencia y se lo enseñó a su hijo, Jacob, a su amado, Israel.

Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres.

Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna: los que la guarden vivirán; los que la abandonen morirán.

Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor; no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.

¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 68)

  1. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

  1. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.

  1. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

  1. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que desti1a.

  1. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Sacerdote: oración al final de la segunda lectura.

SÉPTIMA LECTURA

Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28

Me vino esta palabra del Señor:

«Hijo de Adán, cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta, con sus acciones; como sangre inmunda fue su proceder ante mí.

Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país, por haberlo profanado con sus idolatrías.

Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié.

Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre; decían de ellos: “Éstos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido.”

Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue.

Por eso, di a la casa de Israel:

Esto dice el Señor:

“No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis ido.

Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor —oráculo del Señor—, cuando les haga ver mi santidad al castigaros.

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.

Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.”»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: 12a)

  1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Oh Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

  1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso; enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.

  1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Los sacrificios no te satisfacen; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

  1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Sacerdote: oración al final de la segunda lectura.

Misal Romano:

 

  1. Después de la última lectura del Antiguo Testamento con su salmo responsorial y la correspondiente oración, estando todos de pie, se encienden los cirios del altar y se ilumina de manera completa el templo, mientras el sacerdote entona el Gloria, que todos prosiguen; mientras tanto, de acuerdo con las costumbres del lugar, se tocan las campanas.

 

  1. Después del Gloria, el sacerdote dice la oración colecta, del modo acostumbrado.

 

 

Monición antes del Gloria y Oración colecta:

Vamos a entonar el canto del “Gloria”, para expresar la alegría de la resurrección del Señor. Se encenderán las velas del altar, que representa a Cristo, nuestra luz. Que suenen campanas y haya júbilo en todos, porque Dios ha logrado que haya paz y se recompongan los lazos de amor entre los hombres y con Dios

Monición antes de la Epístola:

El apóstol Pablo nos recuerda que fuimos crucificados con Cristo, para resucitar como él. Vivamos la vida nueva que nos da el Bautismo, rompamos la vieja historia de muerte para hacer una nueva historia con la vida de Cristo resucitado.

EPÍSTOLA

Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

Hermanos:

Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte.

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.

Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.

Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.

Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

 

Monición antes del Aleluya:

El anuncio de la resurrección nos provoca alegría. Es así como vamos a cantar un “Aleluya” más extenso, recitando las estrofas del Salmo 117, que es un canto por la liberación de las ataduras de la muerte.

[Aquí también quisiéramos proponer  que el ministerio de música haga este salmo en forma de canto, el cual dará mayor realce a este momento de la Liturgia De La Palabra]

Salmo responsorial: Sal 117, 1-2. 16ab-17. 22-23

  1. Aleluya, aleluya, aleluya.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

  1. Aleluya, aleluya, aleluya.

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.

  1. Aleluya, aleluya, aleluya.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.

  1. Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 1-12

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando las aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron:

—« ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar.”»

Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás.

María Magdalena, Juana y María, la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.

Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.

Palabra del Señor.

III. TERCERA PARTE:

Liturgia bautismal

 

 Monición  Liturgia bautismal:

Hermanos, entramos ahora en la tercera parte de esta solemne vigilia pascual. Es la liturgia bautismal. El Bautismo es la muerte al hombre viejo para vivir la vida de hijos de Dios y ser resucitados en Cristo.

Monición  Bendición del agua:

 El agua, en esta liturgia, es signo de vida, de fecundidad, de frescura y de pureza. Es signo de la liberación, cuando Israel cruzó el Jordán y es signo de la limpieza de todos los pecados. Es el símbolo del bautismo. El agua derramada sobre nosotros hizo que seamos criaturas nuevas. El sacerdote bendecirá el agua, con la cual después seremos rociados, recordando nuestro bautismo.

Monición Renovación de las promesas bautismales:

 Si hemos renacido en Cristo, debemos comprometernos a llevar una vida coherente con la fe que profesamos. Primero vamos a renunciar a todo lo que se opone a la buena noticia enseñada por Jesús, en pensamientos, actitudes, sentimientos y opciones. Luego, profesaremos nuestra fe en el único Dios, Trinidad Santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Encendamos las velas que traemos en nuestras manos.

[Para las renuncias]

El demonio, el pecado, el engañador, satanás es lo opuesto a Jesús que es camino, verdad y vida. Renunciemos a lo que no es de Jesús. A cada intervención del sacerdote respondemos: “Sí, renuncio”, como compromiso personal.

[Para la profesión de fe]

Si dejamos lo que se opone a Jesús, proclamemos convencidos nuestra fe en el Padre, en el Hijo y el Espíritu Santo. A cada intervención del sacerdote respondemos: “Sí, creo”, como fe profunda y comprometida para llevar una vida en comunión y santidad.

Monición Aspersión del agua bendita

Seguidamente, el sacerdote va a rociar el agua recién bendecida sobre nuestras cabezas. Esta agua nos recuerde el día en que fuimos sumergidos en Cristo y liberados de nuestros pecados, para ser comunidad santa y personas de bien. Una vez que el sacerdote haya terminado de rociar la asamblea con el agua bautismal, apagamos los cirios que traemos en nuestras manos. Ahora cantemos…

Oraciones de los fieles u Oración universal:

Sacerdote:

Hermanos: La alegría de esta noche nos hace dirigir nuestras oraciones al Padre, que en su gran amor ha resucitado al Señor Jesús. Agradecidos, reconocemos que aún nuestra historia debe alcanzar su plenitud. Por eso aclamamos su amor diciendo:

Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

  • Por la Iglesia, nacida en la Pascua de Cristo; para que los pastores y fieles vivamos la vida nueva otorgada por Jesús Resucitado, y así seamos vida para el mundo que experimenta la muerte. Oremos…
  • Por los recién bautizados en toda la Iglesia, los niños y los adultos; para que sean testigos de Jesús resucitado y nunca les falte el apoyo de los padres y padrinos en el crecimiento de la fe. Oremos…
  • Por los que sufren y los pobres de nuestra patria Venezuela; para que hermanos solidarios, motivados por la vida nueva de Cristo, colaboren en la promoción humana y en el alivio de sus dolores. Oremos…
  • Por nuestra Parroquia San Juan Pablo II; para que en el trabajo de hacer crecer el hombre nuevo que somos desde el Bautismo, conformemos un grupo de hermanos que salen a las periferias a anunciar la alegría de la resurrección. Oremos…
  • Para que las familias en dificultad reciban los apoyos necesarios y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos.

Oremos…

  • Por los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe, se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al Evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia.

Oremos…

Sacerdote:

Padre Dios, que no has querido que tu Hijo sufriera las cadenas de la muerte y en esta noche santa nos lo entregas vivo, escucha nuestras oraciones y danos fuerza para que nuestra historia sea de vida y no de muerte. Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor. Amén.

  1. CUARTA PARTE:

Liturgia Eucarística

 

Monición  Presentación de las ofrendas:

 Iniciamos la cuarta parte de la Vigilia pascual presentando las ofrendas, con lo cual comienza la liturgia eucarística. El pan y el vino representan nuestra humanidad y nuestra historia material, la cual espera ser transformada en la resurrección de Cristo. En estas ofrendas entreguemos los anhelos de bien y los dolores del tiempo presente, para que la fuerza vivificante de Jesús resucitado lleve a plenitud nuestras vidas. Cantamos…

Monición antes de la Comunión:

 Somos el pueblo de la nueva alianza y nuestro alimento es el Señor vivo y resucitado. Vayamos a recibir el Cuerpo del Señor, porque son las fiestas pascuales, donde seremos transformados en él. Cantamos…

Monición  Solemne saludo a nuestra Señora:

 Las lágrimas de María junto a la cruz y en el sepulcro han sido transformadas en alegría serena y esperanzada, al saber que su hijo, el que llevó en su seno, está vivo junto a Dios y en medio del Pueblo.

Solemne saludo a nuestra Señora

 

Misal Romano:

El sacerdote se dirige brevemente a los fieles con estas palabras u otras semejantes:

Queridísimos hermanos:

En esta noche, la más santa de todas,  en la que permaneciendo en vela hemos celebrado la Pascua del Señor,  es justo alegrarse con la Madre de Jesús por la Resurrección de su Hijo.

Este fue el acontecimiento que realizó plenamente su esperanza  y dio a todos los hombres la salvación.

Así como nosotros, pecadores, la hemos contemplado unidos en el dolor,  así -como redimidos- la honramos unidos en el gozo pascual.

Después de la introducción, si la imagen de la Virgen está en el altar donde se celebra, el sacerdote puede incensarla, mientras los instrumentos musicales suenan festivamente. Se entona la antífona “Regina coeli”, y luego se canta el versículo “Gaude et laetare Virgo María…”, y el sacerdote dice:

Oremos.

Señor, que has alegrado al mundo por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, concédenos que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la Vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

  1. Amén.

Monición Canto a la Virgen:

El sacerdote nos invitó a honrar a María unidos en el gozo pascual. Con gran alegría saludamos a la Madre del resucitado con nuestro canto. Cantamos…

  1. RITO DE CONCLUSIÓN

Despedida y bendición final

Sacerdote:

La luz del Señor nos haga ver la luz. Nos vamos a despedir luego de esperar en vigilia y oración el anuncio de la resurrección del Señor. La luz de Cristo haga nuevas todas las cosas. No nos cansemos de invocarlo, porque el resucitado es el Señor de la historia y lo necesitamos.

Bendición solemne (Misal p. 290).

Monición final de Envío:

Hemos sido testigos del anuncio de la resurrección del Señor. Muchos hermanos esperan nuestro testimonio y las zonas oscuras de la historia reclaman la luz del Señor. Vayamos en paz, ¡aleluya!, ¡aleluya!

Reflexión de lo que acabamos de vivir:

“Ser apóstoles no significa llevar una insignia en el ojal de la chaqueta; no significa hablar de la verdad, sino vivirla, encarnarse en ella, transformarse en Cristo.

Ser apóstol no es llevar una antorcha en la mano, poseer la luz, sino ser la luz…”

San Alberto Hurtado

 

 

 

Domingo de Pascua – (27 de marzo de 2016)

MISA DEL DÍA DE PASCUA

 

Monición de Entrada:

¡Queridos hermanos de la Parroquia San Juan Pablo II! ¡Llegó la Pascua! ¡Cristo Resucitó! ¡Jesús vive! ¡Y nos salvó! Anoche,  en todo el mundo, en todos los lugares donde hay cristianos, en medio de la oscuridad, se ha encendido el Cirio Pascual, que significa: la Luz de Cristo entrando en nuestra vida.

En la vida donde hay tanta oscuridad, tanta tristeza, entra la Luz verdadera:

Luz que no sólo ilumina el espacio en el que vivimos, sino también nuestros corazones y nuestras mentes para que vivamos con más plenitud y más sabor nuestra vida.

***

Celebremos con alegría espiritual esta Pascua del Señor.

Dejémonos encontrar hoy por Aquel que venció a la muerte, que está vivo, y nos da una nueva vida. Empecemos nuestra misa cantando con gran alegría.

Liturgia de la Palabra:

Monición Liturgia de la Palabra:

¿Por qué estamos felices? ¿Cuál es la causa de nuestra alegría?… Hoy es el Domingo de los Domingos. El día más importante del año cristiano.

El corazón de nuestra fe. El día en que celebramos la Resurrección del Señor.

El día de la Nueva Creación. El día en que Cristo se nos muestra en su transformada, resucitada, humanidad, En la que también nosotros, los bautizados, participamos.

Nosotros, los llamados a una nueva vida, a una transformación mística en hijos de Dios.

***

Que el Señor nos purifique de todo lo viejo y abra nuestros ojos, para que podamos verlo, vivo entre nosotros. Escuchemos con atención…

PRIMERA LECTURA

Hemos comido y bebido con él después de su resurrección

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

—«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 117, 1-2. 16ab-17. 22-23 (R.: 24)

  1. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

  1. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.

  1. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.

  1. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

 

SEGUNDA LECTURA

Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 6b-8

Hermanos:

¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.

Palabra de Dios.

 

 

SECUENCIA

(Es obligatorio decirla hoy; los días dentro de la Octava es potestativo)

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

« ¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

Aleluya 1 Co 5, 7b-8a

Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor.

EVANGELIO

Él había de resucitar de entre los muertos

 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:

—«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

 

 

Oración de los fieles:

Sacerdote:

Porque creemos en el Señor y en sus promesas, le confiamos nuestras necesidades con fe, diciendo:

 Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Por el Papa Francisco y todos los ministros y servidores de la Iglesia, para que den testimonio desde la alegría. Oremos …

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Por nuestra República Bolivariana De Venezuela y todo su pueblo, para que crezca en la unidad. Oremos…

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Por este año de jubileo de la misericordia, para que podamos transmitir el amor de Dios a todas las fronteras. Oremos…

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Por nuestros hermanos más necesitados, por los que más sufren, para que no pierdan la esperanza y vean la luz. Oremos…

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Por todos los niños, para que crean en Jesús y creyendo tengan vida. Oremos…

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Para que las familias en dificultad reciban los apoyos necesarios y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos.

Oremos…

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

  • Por los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe, se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al Evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia.

Oremos…

Por Cristo resucitado, te lo pedimos Señor.

Sacerdote:

Jesús resucitado, escucha nuestra oración. Tú que vives y reinas. Por los siglos de los siglos.

Amen.

Monición para las Ofrendas:

Pan y vino son frutos de la creación, alimentos cotidianos, se los ofrecemos a nuestro Dios como signo de gratitud y de amor. Cantando acompañamos este gesto queriendo poner nuestras vidas en manos de Dios.

Monición antes de la Comunión:

Cristo resucitado viene a nosotros para darnos la Vida verdadera. Vayamos a su encuentro, unidos a Él encontramos la felicidad. Los que están preparados se acercan a recibirlo y quienes aún no pueden hacerlo recíbanlo en el corazón, lleno de amor. Mientras, cantemos todos.

Monición de la Despedida:

Queridos hermanos, hoy recibimos la mejor noticia de todas: ¡Cristo está vivo y vive en nuestros corazones! ¡Vayamos alegres a anunciarlo a todos! Dejemos que Cristo viva en nosotros y quien nos mire, lo vea. Nos despedimos cantando felices.